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8 cosas que nos pasan a Todos cuando llega el Calor

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Dicen que “Hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo” pero ahora sí que ha llegado el calor para quedarse. España se caracteriza por su buen clima y sus veranitos calurosos, tanto que incluso a veces creemos que el calor llega demasiado pronto.

Ahora es cuando empezamos a echar de menos el frio, porque estamos en esa época en la que algunos aún están de exámenes, la gran mayoría de trabajadores no coge vacaciones hasta Agosto y aún nos quedan muuuuchos días por delante para poder disfrutar de unos días de relax en la playa o en la piscina.

Levantarse a las 8 para ir al trabajo es un reto, más aún cuando sabes que a partir de las 10 de la mañana ya no se puede estar en la calle por lo abrasador que resulta el sol. Vamos por las calles pegados a las fachadas buscando un poco de sombra, como si de un juego de niños se tratara. Hoy, os queríamos traer una recopilación de cosas que nos ocurren cuando llega el calor, y es que todo el mundo se transforma cuando los termómetros superan los 25 grados.

Pasearte en pelotas por la casa

Nuestra casa es nuestro lugar más íntimo y privado, y es que con el calor que empieza a hacer por estas fechas, hasta la ropa interior nos sobra. Llegar de clase o del trabajo a las 3 de la tarde sudando, es la cosa más asquerosa que hay que soportar. Así que… ¿Qué mejor cosa que pegarse una duchita y ponerse fresquito para estar por casa? Y si es en pelotas mejor.

Abrir la ventana antes de las 8 de la tarde es un suicidio

En la calle hay 40º y aunque en casa aún hace calor, lo peor que puedes hacer es intentar abrir la ventana para ver si “corre algo de fresco”. ¡Mala idea! Algunos dicen que han presenciado la visita del mismísimo diablo al intentar abrir la ventana a las 4 de la tarde.

Te alimentas a base de gazpachos y ensaladas de pasta

Reconócelo. Cuando llega el calor tu alimentación se reduce a gazpachos y ensaladas fresquitas. Lo peor es cuando vas a comer a casa de tus padres y ves que para comer hay estofado o… ¡¡SOPA!! Por no hacerle el feo a tu madre intentas comértelo, y ves como las gotas de sudor te caen dentro del plato para el extra de sabor. Mamá, ¿Quieres matarme?

El aire acondicionado y el ventilador se convierten en tus mejores aliados

Y te da igual todo lo demás. Solo quieres que te dejen a solas con ellos, porque tu vida es mucho más fácil así.

Ducharte cuando tienes calor solo empeora las cosas

Parece que es le mejor idea que se te ha pasado por la cabeza en mucho tiempo: darte una ducha de agua fría para combatir este calor. ¡¡ERROR!! Con eso solo empeoras las cosas, y es que el choque térmico que hace el agua fría en nuestro organismo, hace que éste ponga en marcha una serie de mecanismos para regular la temperatura con el consecuente gasto energético que hará que sintamos más rápidamente el calor.

Cambias los cafés por helados. Adiós a la dieta

Con este calor, lo único que apetece es tomarse algo fresquito que nos relaje y nos refresque. Así que decidimos cambiar los cafés y la fruta por los helados. Error una vez más. ¿De que sirve los 4 meses que te has tirado con la dieta para lucir cuerpo si ahora te tomas una media de 4 helados por día? ¡Mejor algo de fruta fresca y mucha agua!

Te quedas pegado en la silla y en cualquier lugar

Es una de las sensaciones más asquerosas cuando llega el calor. Después de tirarte estudiando o trabajando más de 8 horas, la sensación de querer levantarte y ver como tu piel se queda pegada en tu asiento como si se hubieran fusionado es una de las peores cosas de esta época del año. Lo peor es que hay veces en las que tienes que llamar a alguien para que te despegue con una espátula si no quieres dejarte la piel pegada.

La vagancia se nos multiplica por 3 y las siestas por 5

En esta época del año nuestras ganas de movernos y hacer cosas se reduce, y nuestra vagancia se nos multiplica por 3. El calor nos deja tontos, y hace que nuestro organismo trabaje más lento para ahorrar energías. Por eso, es muy común ver como las siestas se multiplican por 5 y se alargan más de la cuenta. Hasta que se esconde el sol y salimos a dar un paseo o tomar algo para llevar mejor el calor.

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